Cambio trascendental, artículo de Gustavo Volmar

Años atrás, los bonos dominicanos sólo eran aceptados por quienes tenían que hacerlo. Emitidos para fines especiales, eran una pesadilla para quienes los recibían.

En un listado de las transformaciones más impactantes que ha experimentado la economía dominicana no pueden faltar cosas como el desarrollo del turismo, el crecimiento de las telecomunicaciones, la sofisticación de la banca local, la extensión de la infraestructura vial, la diversificación de los ingresos de divisas, la ampliación de la capacidad de generación de electricidad, el fortalecimiento de los grupos económicos, el papel desempeñado por las zonas francas, los programas de asistencia social y otros cambios de similar trascendencia.

Pero un aspecto, de importancia igual o mayor, es menos mencionado. Los que recuerdan épocas pasadas, reconocen el cambio en la percepción acerca de la deuda pública interna como destino de las inversiones. Años atrás, los bonos del gobierno dominicano sólo eran aceptados por quienes tenían que hacerlo. Emitidos para fines especiales, como el pago de tierras adquiridas para la reforma agraria, eran una pesadilla para los infortunados que los recibían.

El cambio al respecto fue gradual, y en sus inicios visto con desconfianza. El factor clave fue, lógicamente, cumplir a tiempo con las obligaciones de pago de los intereses, lo que la entonces Secretaría de Finanzas comenzó a hacer de modo regular. Una prueba de fuego llegó con los primeros vencimientos, pues una cosa eran los intereses y otra la devolución del capital, pero también a este respecto se honraron los compromisos adquiridos. Y a todo eso se sumó la disposición del gobierno de pagar tasas de interés muy superiores a las del sistema bancario.

De gran ayuda fue la actualización de las estadísticas de la deuda interna y la modernización de las informaciones ofrecidas al público, lo que llevó a concluir que el asunto iba en serio y que había técnicos idóneos manejándolo. Y el puntal final provino del gran caudal de recursos de los planes de pensiones, en busca de mayor rentabilidad para sus inversiones.

Artículo de Gustavo Volmar publicado en su columna Global y Variable, de Diario Libre. 


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