La designación de Nathalie Alvarado Vega como representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la República Dominicana coincide con la nueva Estrategia País (EBP) 2025–2028 del organismo, en un contexto en el que el país enfrenta el reto de sostener su crecimiento y atraer mayor inversión.
“El objetivo de la Estrategia es maximizar el impacto del Banco en el país, aprovechando de manera integral la experiencia, los recursos y las sinergias de nuestras tres ventanillas: BID, BID Invest y BID Lab”, señala Alvarado al referirse a la hoja de ruta del Grupo BID, en una entrevista concedida a ABANCE.
Para materializar esta visión, la representante del organismo subraya el compromiso de movilizar «entre 3,400 y 4,000 millones de dólares en financiamiento público y privado», priorizando programas de alto impacto que conecten al sector público con el privado.
De nacionalidad colombiana, Nathalie Alvarado es abogada especializada en Derecho de la Integración Económica. Acumula más de dos décadas de experiencia internacional en el Grupo BID, impulsando enfoques innovadores de financiamiento. Desde septiembre de 2025, lidera un nuevo ciclo de desarrollo para la República Dominicana.
Entrevista con Nathalie Alvarado, representante del BID
¿Cómo valora la coyuntura actual de la República Dominicana y las oportunidades que presenta para avanzar en los objetivos de desarrollo sostenible?
La República Dominicana atraviesa una coyuntura muy favorable y se ha consolidado como un referente en la región. En la última década, el país ha registrado un crecimiento económico promedio de 4.8 % anual, muy superior al de América Latina y el Caribe, que ronda el 1.2 %. Este desempeño refleja un dinamismo sostenido, apoyado en una fuerte inversión de capital y un entorno macroeconómico y político caracterizado por la estabilidad.
Si bien en 2025 el crecimiento se ha moderado como resultado de factores externos y condiciones financieras más restrictivas, las perspectivas se mantienen positivas. Para 2026 se proyecta un crecimiento del PIB en torno al 4.5 %, nuevamente superior al promedio regional estimado en 2.3 %.
Los avances sociales también son relevantes. En menos de diez años, la pobreza se redujo de 41 % a 19 %, lo que muestra que el crecimiento ha tenido impactos concretos en la calidad de vida de la población. No obstante, persisten desafíos importantes: aumentar la productividad, cerrar brechas en servicios básicos, fortalecer la resiliencia climática y avanzar en la consolidación fiscal.
En conjunto, vemos un país sólido, con un enorme potencial para seguir avanzando hacia un desarrollo más sostenible, inclusivo y resiliente.
¿Qué significa para usted representar al BID en la República Dominicana en este momento de redefinición en el plano económico y estratégico?
Es un honor representar al Grupo BID en un momento clave para el país, en el que se están redefiniendo prioridades económicas, productivas e institucionales con una mirada de largo plazo.
La República Dominicana tiene una energía humana especial. Es un país de personas profundamente trabajadoras, creativas y resilientes, con un fuerte espíritu emprendedor que se percibe en cada rincón del territorio. Los dominicanos tienen una capacidad notable para encontrar soluciones, impulsar ideas nuevas y transformar los desafíos en oportunidades concretas de crecimiento.
Representar al BID en este contexto implica acompañar ese dinamismo con visión estratégica, apoyando al país en la toma de decisiones que permitan consolidar su crecimiento, fortalecer sus instituciones y asegurar que los avances económicos se traduzcan en más oportunidades y bienestar para todos. Para mí, es una enorme responsabilidad, pero también una motivación diaria.
Seguridad ciudadana y justicia
Usted lideró durante una década la agenda de Seguridad Ciudadana y Justicia del BID y trabajó en modernización del Estado. ¿Esos temas formarán parte de su mirada estratégica?
Sin duda. Mi experiencia en seguridad ciudadana, justicia y modernización del Estado forma parte central de mi mirada estratégica para la República Dominicana. La evidencia es clara: el crimen y la violencia son un obstáculo directo al desarrollo y al crecimiento económico sostenible.
En América Latina y el Caribe, los países pierden en promedio alrededor del 3.5 % de su PIB cada año por los costos asociados al crimen, la violencia y la pérdida de capital humano. Más allá de estas cifras, la inseguridad afecta la productividad de las empresas, debilita la acumulación de capital humano y erosiona la confianza en las instituciones, factores clave para la inversión y la cohesión social.
Por esto, la Estrategia País 2025–2028 incorpora una visión integral de la seguridad, que incluye movilidad vial segura, gestión del riesgo de desastres, fortalecimiento institucional, infraestructura resiliente y mejores servicios sociales. Mi objetivo es que los proyectos del Grupo BID no solo impulsen el crecimiento, sino que también contribuyan a crear entornos más seguros, estables y predecibles, fundamentales para el desarrollo económico y el bienestar de las personas.
Los tres pilares de la EBP 2025–2028 en RD
La representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la República Dominicana asevera que la Estrategia País (EBP) 2025–2028 constituye una agenda de transformación estructural que consta de tres pilares, más allá de una cartera de proyectos, alineada con la Estrategia Nacional de Desarrollo, el Plan Plurianual del Gobierno y la visión Meta RD 2036. Esta consta de tres pilares.
De acuerdo con la ejecutiva, el primer pilar de la Estrategia se enfoca en fortalecer el capital humano y las condiciones sociales, con inversiones en salud, educación, agua y saneamiento, desarrollo de habilidades laborales y protección social.
«Invertir en las personas es invertir en la productividad futura del país y en la reducción de brechas persistentes», expresa Alvarado sobre este eje transversal que pone énfasis en jóvenes y mujeres.
El segundo pilar busca potenciar el crecimiento liderado por el sector privado, colocando a las empresas como protagonistas del desarrollo. Las acciones incluyen el impulso a la productividad, la diversificación económica y la competitividad a través de infraestructura logística moderna, transporte seguro, energía confiable, mayor acceso al financiamiento y apoyo a cadenas de valor y mipymes.
El tercer pilar se orienta a aumentar la eficiencia y la resiliencia del sector público, reconociendo que un Estado moderno y sólido es clave para sostener el crecimiento en el tiempo. La representante explica que se priorizan mejoras en la gestión fiscal y la calidad del gasto público, modernizar la inversión pública, acelerar la digitalización del Estado y reforzar la resiliencia climática e institucional.
En ese contexto, ¿en su misión hay iniciativas vinculadas a la reforma policial que encabeza el gobierno dominicano?
El BID cuenta con amplia experiencia trabajando con gobiernos de América Latina y el Caribe en el fortalecimiento de las instituciones de Seguridad y Justicia, dentro de lo cual se encuentra el apoyo a procesos de reforma policial. Actualmente, estamos apoyando técnicamente al Ministerio del Interior y Policía en temas relacionados con la gobernanza y la gestión de la seguridad de manera más amplia, como el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana y el Plan Estratégico de Seguridad Ciudadana y Convivencia Pacífica. En cuanto a la reforma policial, estamos comenzando a explorar potenciales áreas donde el Banco podría prestar apoyo técnico a proyectos prioritarios dentro del proceso de transformación policial del país.
Además, la Estrategia País incorpora el acompañamiento a la Alianza para la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo, una plataforma regional establecida en diciembre de 2024, de la cual República Dominicana es miembro activo.
Meta RD 2036
¿Cuáles son los planes y objetivos que tiene para su gestión en el país?
La República Dominicana se encuentra ante una oportunidad única para seguir transformando su trayectoria de crecimiento. La Estrategia País del Grupo BID se alinea con la visión de largo plazo del Gobierno, expresada en Meta RD 2036, y busca potenciar el buen desempeño económico, fortalecer la institucionalidad y trabajar de la mano con el sector privado para impulsar un modelo de desarrollo basado en una mayor productividad y bienestar social, abordando de manera sostenida los desafíos estructurales del país.
Mi objetivo como representante del BID es acompañar a al país en este momento clave de su desarrollo, trabajando de manera cercana con las autoridades, el sector privado y la sociedad civil, pero también escuchando directamente a las personas. Quiero que nuestra agenda de trabajo esté conectada con las realidades del territorio y con las voces de quienes viven los desafíos día a día, para impulsar soluciones que realmente mejoren la vida de las personas, amplíen oportunidades económicas y fortalezcan las instituciones públicas.
Mi prioridad es que el BID continúe siendo un socio confiable, cercano y efectivo para la República Dominicana, hoy y en el largo plazo.
De las once áreas estratégicas identificadas en la nueva EBP, ¿cuáles considera las más críticas y transformadoras para asegurar que la República Dominicana no caiga en la «trampa del ingreso medio» (estancamiento económico y social)?
Las áreas más transformadoras son aquellas que fortalecen directamente las capacidades y el bienestar de las personas. La República Dominicana tiene un enorme talento humano y, al impulsar una formación alineada con las demandas actuales del mercado, incluyendo habilidades técnicas, digitales y orientadas a la innovación, abrimos oportunidades para que más dominicanos accedan a empleos de calidad y participen en sectores de mayor valor agregado.
También es fundamental asegurar servicios públicos de calidad, como agua potable, saneamiento, salud primaria, movilidad confiable y protección social moderna. Cuando estos servicios funcionan bien, las personas pueden desarrollarse plenamente, las comunidades prosperan y el país avanza.
Finalmente, crear un entorno que estimule innovación, emprendimiento y acceso al crédito es clave para potenciar aún más el sector privado dominicano. Con energía más confiable, logística eficiente, mayor digitalización e inclusión financiera, las empresas y los emprendedores pueden crecer, diversificarse y generar más oportunidades para la población. Estas áreas no solo ayudan al país a evitar la “trampa del ingreso medio”, sino que también abren el camino para un futuro de mayor prosperidad. Por eso, constituyen prioridades claras en el trabajo que el Grupo BID realiza junto a la República Dominicana.
El Plan Meta 2036 requiere una ampliación del crédito, dado que la brecha de financiamiento de las Mipymes ronda el 19% del PIB. ¿Qué instrumentos prevé utilizar BID Invest para movilizar capital privado hacia este segmento?
BID Invest está implementando un nuevo modelo de negocios, “Originar para Compartir”, orientado a estructurar soluciones financieras atractivas tanto para el sector privado local como para inversionistas internacionales de impacto. Este enfoque amplía el uso de instrumentos financieros, servicios de asesoría y mecanismos de mitigación de riesgos, con el objetivo de movilizar capital privado a mayor escala.
En el contexto dominicano, este modelo posiciona a BID Invest como un socio estratégico para avanzar hacia un crecimiento más sofisticado, resiliente y equitativo. La estrategia combina financiamiento directo a empresas con el fortalecimiento de intermediarios financieros, para ampliar el acceso al crédito de segmentos subatendidos. Incluye, además, garantías parciales de crédito, financiamiento al comercio exterior, apoyo a cadenas productivas y distintos esquemas de financiamiento temático.
BID Invest ya ha acompañado inversiones en sectores clave como energía renovable, turismo sostenible, manufactura y cadenas de suministro, así como operaciones orientadas a mipymes a través del sistema financiero. Estas operaciones evidencian la capacidad del modelo para movilizar capital privado y generar efectos de demostración en el mercado. El siguiente paso es escalar estas soluciones y profundizar su alcance, particularmente hacia las mipymes.
Banca e inclusión
¿Cómo valora el rol de la banca múltiple dominicana como aliada en la ejecución de políticas de desarrollo e inclusión financiera?
La banca múltiple constituye un aliado estratégico para el desarrollo económico de la República Dominicana. El sistema financiero dominicano se distingue por su diversidad y profundidad, integrando bancos múltiples, asociaciones de ahorro y préstamo, más de mil cooperativas y otros intermediarios financieros. Esta estructura, con una alta capilaridad territorial, ha facilitado el acceso a servicios financieros y ha sido un motor relevante para el avance de la inclusión financiera.
Al mismo tiempo, el sistema financiero dominicano es uno de los más resilientes de la región, con indicadores sólidos en calidad de activos, niveles adecuados de liquidez y una rentabilidad sostenida.
Destaca también su fortaleza patrimonial, con niveles de solvencia que superan ampliamente los mínimos regulatorios, lo que le permite absorber choques y sostener el crédito en contextos adversos.
No obstante, persisten desafíos relevantes. La penetración del crédito representa actualmente cerca del 32 % del PIB, por debajo del promedio regional de aproximadamente 52 %, aunque con una tendencia sostenida al alza. Este margen de expansión constituye una oportunidad clara para profundizar el financiamiento productivo y apoyar el crecimiento del sector privado.
En este marco, el sistema financiero ha sido un socio clave para el Grupo BID, canalizando recursos hacia el comercio exterior, la inclusión financiera de mipymes, el financiamiento de empresas lideradas por mujeres, la promoción de inversiones verdes y sostenibles y el desarrollo del mercado de capitales. Estas experiencias confirman que, hacia adelante, seguirá siendo un actor central para impulsar el desarrollo del sector privado y el crecimiento sostenible del país.
¿Qué lazos podrían fortalecerse entre el BID y el sector financiero dominicano para impulsar más la inclusión y las finanzas verdes?
Hay un espacio enorme para ampliar las soluciones financieras verdes. Podemos trabajar juntos en productos orientados a energías renovables, eficiencia energética, movilidad eléctrica, construcción sostenible y agricultura resiliente. También en productos para mujeres emprendedoras, jóvenes y mipymes con potencial de innovación.
El Grupo BID puede aportar financiamiento de largo plazo, garantías, conocimiento técnico y herramientas ambientales y sociales que complementan la capacidad del sector financiero. Esta alianza es clave para acelerar la transición hacia una economía más sostenible, inclusiva y productiva.
Desde su perspectiva, ¿cómo evalúa el trabajo conjunto del BID y la ABA en la adopción del We-Finance Code en el sistema financiero dominicano?
El avance del WE Finance Code en la República Dominicana refleja un trabajo conjunto muy sólido entre BID Invest, BID Lab y la ABA, que permitió ordenar esfuerzos y establecer una arquitectura común para recopilar y usar datos con enfoque de género. Esto ya se traduce en resultados concretos: 26 entidades financieras se han sumado a la iniciativa, una definición consensuada de Mipymes lideradas por mujeres, indicadores armonizados y un tablero que ofrecerá una lectura más precisa y consistente del mercado.
Este proceso ha avanzado bajo la coordinación de la ABA, con el respaldo de la Superintendencia de Bancos, el Banco Central, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, así como del ecosistema articulado por la Asociación Dominicana de Empresas FinTech y otros actores relevantes. Esta colaboración permitió un verdadero ejercicio de codiseño, donde reguladores, bancos, entidades especializadas y fintechs contribuyeron desde su experiencia técnica.
Un elemento clave es que el proceso ha sido liderado por el propio sector financiero, que impulsó dinámicas de aprendizaje entre pares que aceleraron la estandarización de criterios y resolvieron desafíos prácticos, al tiempo que sientan las bases para futuros lineamientos y marcos regulatorios sobre interoperabilidad y calidad de datos.
La siguiente etapa será decisiva: usar estos datos para dimensionar el potencial económico del mercado de mujeres empresarias y orientar productos, políticas y recursos con mayor precisión. Ese es el verdadero valor del Código: transformar información en decisiones que fortalecen la inclusión, la competitividad y la sostenibilidad del sistema financiero. Este esfuerzo también se alinea con la Meta RD 2036, al fortalecer instituciones, ampliar la base productiva y promover políticas basadas en evidencia.
Eficiencia tributaria
Nota editorial. Como parte final de la entrevista, se abordaron temas vinculados a la tributación y a la discusión sobre una posible reforma fiscal en la República Dominicana. Estas preguntas y respuestas no forman parte de la versión impresa, pero se incluyen de manera íntegra en esta publicación digital.
La recaudación tributaria de RD es de las más bajas de ALC (13.9% del PIB). ¿Qué acciones serían prioritarias para fortalecer la sostenibilidad fiscal del país?
La Estrategia País plantea tres líneas fundamentales. La primera es contribuir a mejorar la eficiencia tributaria mediante digitalización, simplificación de procesos y fortalecimiento de la fiscalización del cumplimiento tributario. La segunda es fortalecer las capacidades de asegurar la calidad y la transparencia del gasto público. Esto incluye compras públicas más competitivas, mejores inversiones, y la integración de criterios de resiliencia climática en el gasto público. Incorporar estos criterios no solo reduce riesgos futuros, sino que también busca que lo invertido contribuya a infraestructura y servicios más resilientes. La tercera es ampliar las capacidades del Estado para planificar, seleccionar y ejecutar proyectos públicos de manera más eficiente. Estas acciones fortalecen la sostenibilidad fiscal sin depender inicialmente de aumentos de impuestos y generan un entorno más confiable para la inversión.
¿Cuál cree que sería el momento propicio para implementar una reforma fiscal en el país?
El momento oportuno lo define el país. Lo importante es que cualquier reforma fiscal esté sustentada en análisis técnico, diálogo amplio y claridad en los objetivos: mayor eficiencia tributaria, más equidad, mejor calidad del gasto y un marco fiscal que apoye el crecimiento y la sostenibilidad.
A la vez, es importante reconocer que un país que aspira a mantener un crecimiento superior al promedio regional necesita contar con los recursos fiscales suficientes para acompañar ese dinamismo con inversiones de calidad. El BID acompaña estos procesos con evidencia, buenas prácticas y cooperación técnica, siempre respetando las prioridades nacionales y las decisiones soberanas del país. Nuestro objetivo es apoyar al país para una mayor sostenibilidad fiscal, contribuyendo a fortalecer la estabilidad macroeconómica, crear más espacio para inversiones estratégicas y consolidar una trayectoria de desarrollo sostenible e inclusivo.
