La banca dominicana atraviesa una etapa de madurez singular. Tras avances sostenidos en supervisión, disciplina de mercado y estándares de gobernanza, el sistema financiero exhibe estabilidad y resiliencia.
Sin embargo, detrás de estos logros existe una característica estructural que rara vez protagoniza el debate público y que define gran parte del funcionamiento del sector: la profunda diversidad institucional.
El ecosistema financiero dominicano integra bancos múltiples con estructuras complejas; asociaciones de ahorros y préstamos con modelos más horizontales; filiales de grupos internacionales sujetas a criterios globales, y entidades de origen familiar que operan bajo dinámicas propias.
Este mosaico no solo explica la fortaleza del sistema, sino que revela un desafío y una oportunidad: avanzar hacia un marco regulatorio capaz de acompañar esa diversidad con un enfoque más inteligente, flexible y proporcional.
Un sistema heterogéneo exige regulación inteligente
La introducción de la supervisión basada en riesgos por parte de la Superintendencia de Bancos (SB) marcó un punto de inflexión.
Al ajustar la intensidad supervisora al perfil de riesgo de cada institución, este modelo fortaleció la vigilancia y elevó la efectividad del sistema. Una conclusión es clara: la uniformidad no garantiza mejor control; la proporcionalidad sí.
Así como la supervisión evolucionó hacia un esquema diferenciado, es natural que la regulación avance en la misma dirección. Una entidad grande y sofisticada puede gestionar riesgos mediante estructuras formales y tecnologías avanzadas; una institución pequeña puede lograr iguales niveles de efectividad con controles más directos y adaptados a su escala. Lo determinante no es la forma, sino el resultado.
En un ecosistema diverso como el dominicano, una regulación rígida puede reducir agilidad, elevar costos y generar cargas que no necesariamente aportan valor. En cambio, un enfoque proporcional reconoce la diversidad institucional y potencia la efectividad de la gobernanza, sin sacrificar rigurosidad.
El estándar global cambió: flexibilidad y nuevo rigor
Las principales jurisdicciones financieras han adoptado marcos que equilibran exigencia y adaptabilidad.
El principio “cumple o explica”, ampliamente aplicado en Europa, Reino Unido, Alemania y América Latina, permite que las instituciones cumplan estándares o justifiquen públicamente prácticas alternativas que garanticen igual nivel de control.
Algunas jurisdicciones avanzaron incluso a “cumple o aplica”, donde las explicaciones deben ir acompañadas de medidas equivalentes verificables.
Este enfoque eleva la transparencia, fomenta la disciplina de mercado y permite adaptar la gobernanza a la naturaleza de cada entidad.
En República Dominicana, el mercado de valores ya emplea esta herramienta, aunque su adopción práctica aún puede incrementarse.
Extenderla al ámbito bancario (con guías claras y divulgación periódica) representaría un paso decisivo para fortalecer la comparabilidad y la confianza del público.
Por qué la regulación debe saber adaptarse
La crisis del covid‑19 demostró que la flexibilidad regulatoria no es un recurso extraordinario, sino un componente estructural de resiliencia.
El regulador dominicano actuó con rapidez mediante medidas temporales y ajustes prudenciales que preservaron la estabilidad y facilitaron la continuidad operativa.
La lección es inequívoca: los marcos rígidos se quiebran ante escenarios impredecibles; los flexibles permiten responder y proteger mejor.
Si la flexibilidad fue clave en momentos críticos, también puede aportar valor en contextos normales al anticipar cambios y fortalecer la capacidad de adaptación del sistema.
Regulación proporcional
La adopción de un modelo regulatorio flexible generaría beneficios concretos para todo el sistema financiero. A saber:
- Eficiencia operativa: evita cargas desproporcionadas para entidades financieras pequeñas, sin reducir el rigor que se exige a las grandes.
- Gestión de riesgos más precisa: permite diseñar controles ajustados al perfil y estructura de cada institución.
- Mayor transparencia: los informes “cumple o explica” aumentan la comparabilidad y fortalecen la disciplina de mercado.
- Impulso a la innovación: reduce fricciones regulatorias para la adopción de nuevas tecnologías y modelos ágiles.
- Armonización intersectorial: facilita puntos de convergencia entre banca, valores, pensiones y seguros, elevando la coherencia del sistema.
Estos beneficios refuerzan que la proporcionalidad no es solo un principio técnico, sino una estrategia de competitividad y sostenibilidad.
Flexibilidad no sustituye supervisión: la potencia
Regular con flexibilidad no implica reducir exigencias, sino aplicarlas con mayor inteligencia. El sistema bancario dominicano opera bajo estándares prudenciales robustos, esquemas rigurosos de auditoría, divulgación constante y supervisión especializada.
Estos pilares hacen posible, y necesaria, la evolución hacia una regulación proporcional que perfeccione los controles, optimice recursos y refuerce la efectividad sin comprometer la solidez.
Un momento clave para modernizar la gobernanza
La inminente actualización del reglamento de gobierno corporativo abre una oportunidad estratégica para integrar formalmente criterios de proporcionalidad, transparencia y enfoque basado en resultados. Esto permitiría alinear el marco regulatorio con las tendencias internacionales y responder con mayor precisión a la realidad institucional local.
Avanzar hacia un modelo flexible permitirá que cada entidad (grande, mediana o pequeña) configure su propio camino hacia la excelencia, dentro de un marco común de responsabilidad y claridad.
Conclusión: un sistema fuerte con espacio para ir hacia una gobernanza aún más efectiva
El futuro de la gobernanza bancaria dominicana no depende de la uniformidad, sino de la capacidad de reconocer y gestionar la diversidad institucional.
La regulación proporcional representa un paso natural, moderno y estratégico para un sistema financiero que ya ha demostrado resiliencia, rigor técnico y visión.
Combinar flexibilidad con transparencia, innovación con control y adaptabilidad con responsabilidad permitirá consolidar un sector financiero aún más competitivo, estable y alineado con las necesidades de República Dominicana.
Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de elDinero, del 29 de enero de 2026. También puede leerlo en su versión digital.