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17 octubre 2012

Errónea propuesta para la reforma fiscal, por Edgar Barnichta Geara

Es inconstitucional y una competencia desleal gravar los intereses bancarios y dejar exentos los intereses que paga el Banco Central, lo cual traerá una mudanza de capitales hacia el organismo estatal.

Tanto hablar para caer en lo mismo. Luego de que el Gobierno presentara su propuesta de reforma tributaria, sus planteamientos son los mismos que la mayoría de otras reformas anteriores: aumentar los impuestos, castigar a los consumidores, mantener los privilegios fiscales, crear distorsión, regresividad y desigualdad, y carecer de una política desarrollista.

Y como si fuera poco y debido a su mala redacción, la propuesta de reforma fiscal presenta ambigu¨edades, contradicciones fiscales y graves complicaciones para los contribuyentes y el Fisco.

Pero como no nos gusta hablar por hablar o decir generalidades abstractas, veamos algunos de estos aspectos: 1) Cuando se aumentan los impuestos al Itbis, a los combustibles, a los cigarrillos, cervezas y bebidas alcohólicas, para citar solo algunos, se está gravando el consumo en general, en especial a los más pobres, con lo cual se perjudican las inversiones y el bolsillo de los consumidores, creando las bases para una posible recesión. Además, cuando los impuestos son altos la gente trata de evadirlos, acudiendo al informalismo económico, facturando sin recibos o comprobantes y escondiendo el dinero de la vista del Fisco.

2) De acuerdo con la ley el Itbis, además de gravar los servicios, solo grava productos “industrializados”, no productos naturales, lo cual deben saber los redactores de la propuesta. No obstante, debemos reconocer que el Gobierno rectificó su postura original de gravar la canasta familiar. Asimismo, crear tantas subpartidas de un mismo producto, unas exentas y otras gravadas, solo crea complicaciones para todos.

3) Los redactores de la propuesta deben saber que no se pueden gravar los inmuebles de sociedades con el Impuesto a la Propiedad Inmobiliaria y también dejarlos gravados dentro del Impuesto a los Activos, creando una doble y absurda tributación. Además, la ley es confusa respecto a si solo se gravan los inmuebles urbanos o también los rurales.

4) Es inconstitucional y una competencia desleal gravar los intereses bancarios y dejar exentos los intereses que paga el Banco Central, lo cual traerá una mudanza de capitales hacia el organismo estatal, en perjuicio del sector bancario que paga impuestos.

5) A pesar de estar gravados los vehículos con Itbis, Arancel, Selectivo y primera placa, ahora también se grava su circulación con un 1% y con un 1% a un 5% por su emisión de CO2, cuya administración es complicada.

Es preferible un impuesto específico a las placas.

6) Además de gravarse con un 29% los beneficios de las empresas, se gravará también con un 10% la repartición de estos beneficios o dividendos, con lo cual la tasa real será de un 39%, creando desigualdad entre las empresas dominicanas y los establecimientos permanentes extranjeros radicados en el país, que no pagan dividendos.

Pero parece que el país puede seguir sufriendo mientras protegemos a nuestros altos pensionados, honorables ladrones y evasores y a aquellos que siempre disfrutan de exenciones y privilegios, pues parece que ni los pobres ni los honestos ni quienes trabajan tienen dolientes.

Artículo publicado en Listín Diario, el 9 de octubre de 2012.

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