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17 octubre 2012

Impuesto a la virtud, por Alejandro Fernández

“El ahorro es previsión, es la virtud del hombre y la mujer prudente, que adelanta la mirada sobre el instante en que corre su vida, para considerar lo porvenir”.

Luego de treinta años como maestra en Santiago, en el 2005 mi tía Eliana se retiró. Persona virtuosa ella, fiel hija de Venecia y viuda de Dobal, lleva sus finanzas personales y declaraciones de impuestos por el librito.

Administra cada centavo con el cuadre que hace de sus pocos gastos todos los días. A diferencia de muchos, su declaración de impuestos la hace puntualmente a pesar de que durante toda su vida útil fue siempre empleada.

Con su liquidación por tres décadas de trabajo logró acumular RD$2 millones. Fue a su banco de siempre y lo colocó en un depósito a plazo fijo.

En la primera gráfica vemos que, en promedio, durante el 2005 sus ahorros le generaban RD$23 mil mensuales. Monto que ella agradecía, pues le permitía vivir dignamente, aunque con modestia, en su retiro y viudez.

“Lo mejor es no complicarse mucho”, repite una y otra vez la sabia tía.

Pasados los años, ya el banco no le pagaba tanto como antes, y llegó a ver reducida su mensualidad en el 2010 a solo RD$8,000. Le tocó apretarse el cinturón, pero mantuvo intacto su capital.

La “entrada” mejoró algo desde entonces, a pesar de que su compra diaria y la factura eléctrica aumentaban sin cesar. Eso fue hasta estos días.

Iniciando la semana, me llamó alarmada, pues ya el banco le había vuelto a bajar la tasa de interés y se enteró, indignada y sorprendida, que quizás a sus RD$8,000 también le estarían deduciendo el 10% o RD$800, si aprueban una supuesta “reforma fiscal integral”.

“¿Y cómo es eso, mi hijo? Después que yo me pasé toda mi vida haciendo las cosas bien ¿Ahora vienen a decirme unos capitaleños que tendré que pagarles RD$800 más todos los meses?”

Estoy seguro que como tía Eliana, cientos de miles se verán igualmente afectados de aprobarse un gravamen de 10% sobre el interés del ahorro.

“Eso está bien”, dirán algunos, “El que tenga, que pague.” Pero, ¿Por qué? Si ya te pasaste 30 años de tu vida pagando impuestos… ¿Ahora también tendrás que pagar más?

“Los ricos son los que tienen dinero en el banco, no los pobres. ¡Que paguen!”. ¿Los “ricos”? Como mi tía, no son pocos los que, impedidos a ingresar a una AFP, viven de sus ahorros y del regalo o remesa que reciben de familiares y amigos. Son ellos… ¿”ricos”?

Lo que es peor, y estemos claro en esto, los verdaderos “ricos” son negociadores hábiles y sofisticados que maximizan el rendimiento de sus inversiones en instrumentos financieros que la gran mayoría desconoce.

Ni hablar, por supuesto, de los más de dos millones de dominicanos que, como Eugenia en “El Lado Oscuro del Ahorro”, sólo perciben un rendimiento de 1.0% en sus libretas (que, de aprobarse la reforma, se reducirá a 0.9%).

Me insistirá alguien: “¡Los bancos están llenos de dinero, están entre las empresas más rentables del país!”

Cierto eso, cierto.

Ahora bien, ¿Pagan o no pagan sus impuestos? Estimo, y si me equivoco será por poco, que en 2012 los bancos pagarán RD$4.4 mil millones en impuesto sobre la renta, sus empleados RD$4.9 mil millones, en adición al 1% sobre activos que llegará a aproximadamente RD$4.5 mil millones.

“¡Es que los banqueros nos metieron en este lío, por la crisis bancaria de 2003 y el costoso salvataje!” me insistirán. Generalizar siempre es necio, pero para que eso no se repita es que la banca paga, adicionalmente, RD$1.5 mil millones a una Superintendencia de Bancos para que la regule y aportan otros tantos todos los años a fondos de garantía para futuras crisis.

Tía Eliana, insisto, no está sola

Además de los depositantes que podrían ver sus rendimientos gravados en un 10% (equivaldrá a unos RD$2 mil millones), los deudores también pagamos los platos rotos del gran desguañangue de 2012.

Por el impuesto de 1% al activo bancario aprobado en 2011, y que ahora aparentemente será extendido más allá de lo originalmente estipulado, también nos toca a los deudores pagar esa factura en la forma de intereses más altos sobre nuestros préstamos.

¿Cuánto más alto? En su momento, el Banco Central habló de 1.70% más. Pienso que fue menos, digamos 0.90%. De ser así, los deudores privados pagamos RD$4.2 mil millones cada año más en intereses de lo que debimos pagar.

Aterricemos esa cifra que, al ser tan alta, marea. El préstamo hipotecario promedio en el país es de RD$1.5 millones. Mínimo, ese necio impuesto del 1% al activo, implica que usted paga RD$15 mil más en intereses al año.

Habrá quien prefiera no deber ni ahorrar en bancos. Pero tampoco se salvará, ya que pagamos el 0.15% sobre cheques y transferencias bancarias. Si le parece poco, apunte que por ese concepto se recaudan ¡RD$4,500 millones!

Sume las cifras de arriba y verá que “los banqueros” pagan RD$17 mil millones de impuestos y otras cargas cuasi fiscales. Digamos, y esta es mi opinión, que eso es lo justo.

¿Pero le parece justo, también, que los usuarios paguemos RD$6.8 mil millones por ahorrar o utilizar el sistema financiero? ¿Que tengamos que pagar intereses RD$4.2 mil millones más altas para financiar el impuesto del 1%?

Por eso no debe sorprender que, pasada la primera década del presente siglo, el ahorro bancario dominicano haya sido solo 27.4% del PIB en 2011. Inferior en 5.3% al 32.7% que registró igual estadística en el 2001.

Póngase en el lugar de tía Eliana, la pensionada que cuenta cada centavo que gasta y que todavía mantiene, cautamente, sus ahorros en el banco.

¿Usted cree que es justo que ella, al igual que cientos de miles de otros contribuyentes, tenga que pagar los platos rotos de una francachela y desguañangue electoral como el de 2012? Yo no.

¿Era tan difícil para el gobierno, en tiempos como estos, imitar la virtud del ahorro, prudente y sacrificado, de mi tía retirada? Yo no lo creo. ¿Usted?

arg@betametrix.com / @argentarium

“El ahorro es previsión, es la virtud del hombre y la mujer prudente, que adelanta la mirada sobre el instante en que corre su vida, para considerar lo porvenir. El ahorro es carácter: templanza y virtud, para sacrificar parte de los deseos del momento presente a las necesidades de un futuro veleidoso.”

Almanaque de 1936

Banco de Seguros del Estado (Uruguay)

Artículo publicado por el señor Alejandro Fernández en su columna “Argentarium”. Diario Libre, 11 de octubre de 2012.

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